32 años de Tous

32 años de Tous

El próximo lunes 20 de octubre se cumple el 32 aniversario de la rotura de la presa de Tous, de triste recuerdo para los habitantes de la Ribera. No me resulta extraño recordar esta tragedia, pero si desde esta tribuna.

Y con la perspectiva de los años y a pesar de lo que se conseguió, sobre todo, por las asociaciones de damnificados el recuerdo es agridulce.

Dicen que quien olvida la historia está condenando a repetirla. Y es que de aquella lucha y reivindicación en nuestra incipiente autonomía contra el todopodoroso aparato del partido socialista de la época, poco queda. Y así nos ha llovido a los valencianos durante estos años.

Son muchos las vivencias que por motivos profesionales tuve la suerte de contar, y que con el tiempo perduran. En especial estás líneas son un homenaje para las personas con las que más trato tuve y que capitanearon esa protesta cívica contra el poder. A Xavier Sierra, Pepe Alapont, Sergio Marín, y al desaparecido Enrique Revert, mi reconocimiento público. Con ellos tuve la oportunidad de compartir su defensa apasionada de la causa de la presa de Tous en todas las instancias donde fuese posible.

Recuerdo que allá por febrero de 1993 les acompañé en la visita que realizaron al Consejo General del Poder Judicial, (CGPJ) tras conocerse el Auto de nulidad de juicio de Tous por el Tribunal Supremo. Allí en la sede del CGPJ junto con el compañero Francisco García, fotógrafo, nos las tuvimos que ingeniar para conseguir la fotografía de la reunión con el portavoz del CGPJ Ignacio Sierra. Para el secretario del portavoz decir que eramos periodistas de Las Provincias era lo mismo que decir que eras reportero del TBO; pero al final hubo foto y una explicación de la reunión. El viaje había valido la pena.

La visita tuvo su repercusión en la capital del Reino, ya que los medios nacionales dieron cuenta de aquella queja de las asociaciones de afectados solicitando una nuevo juicio. De vuelta a Alzira tuvimos compartimos almuerzo en Aranjuez con los anteriores, conscientes todos de que el germen de la protesta comenzaba a tener el eco esperado.

Al mes siguiente los afectados volvían a Madrid. La protesta se trasladaba al Congreso de los Diputados. La defensa de una moción del grupo popular proponiendo la aprobación de una proyecto de ley para habilitar un crédito extraordinario para atender a todos los damnificados, provocó un peregrinar de autobuses hasta Madrid. Ante una Carrera de San Jerónimo cerrada por las fuerzas de seguridad, la compañera Laura Garcés y el que suscribe tuvimos que sortear mil obstáculos para acceder al hemiciclo. La ignorancia nuestra de no solicitar un pase de prensa para asistir al debate estuvo a punto de dejarnos fuera del Congreso. Gracias a la gestión de diputado José Ramón Pascual se nos permitió acceder con una invitación. Fuimos de los pocos afortunados, junto con el amigo Olegario Martí, pues algunas de las personas acreditadas no se les dejo entrar por motivos de seguridad.

Y desde el palco de invitados fuimos testigos de hasta donde llega la obediencia a unas siglas por encima de los intereses de los vecinos a los que los políticos representan, en este caso del PSOE y en especial del portavoz en aquella ocasión, Ciprià Císcar, que confundió Sumarcàrcer con Gavarda. La propuesta fue rechazada por el PSOE y el PNV (vete a saber porqué los vascos votaron en contra). PP, minoría catalana, IU y resto de fuerzas votaron a favor.

Además del anterior, hubo otros políticos que también se ganaron una estrella en su carrera por la fama. Uno de ellos fue Francisco Blasco, el por entonces alcalde de Alzira,  que ejecutó a pies juntillas todas las órdenes que recibía de Delegación de Gobierno y del partido. Conservo una carta que en su día me remitió con acuse de recibo entregada por un agente de la policía local, en la que me reprochaba haber exagerado el número de damnificados asistentes a una protesta en Alzira (en parte cierto, ya que el incompetente del redactor de cierre del periódico lo exageró ). Excesos de juventud, no pude reprimir contestarle y dentro de mi ingenuidad le replique explicándole lo sucedido y reprochándole el celo por refutar un titular de una información y no atender las demandas de los damnificados. Ni que decir que aquello en lo sucesivo tuvo sus consecuencias.

Valgan estas líneas como he dicho antes de homenaje a las personas que encauzaron esta reivindicación y de todos aquellos que de forma anónima salieron a la calle para protestar.

Lamentar que más de treinta años después todo siga igual.

En aquella ocasión los diputados socialistas cerraban filas con sus correligionarios de Madrid en contra de los intereses de los valencianos, lección que, por desgracia para nosotros, han aprendido los populares, que no son capaces de reclamar en Madrid aquello que aquí en Valencia denuncian en voz alta: financiación, infraestructuras,…

Finalizo con un verso de Xavier Casp: Ah poble meu, quina dolor en fa sentir que et penses feliç nomès! Facilitari, comodó i adaptable poble meu, quins pecats d’epidermic!

Juan Antonio Sanjuán

 

 

Deja un comentario