Dónde nace el poder político en España

Adolfo Suarez con el cardenal Tarancón.

Adolfo Suarez con el cardenal Tarancón.

Lo que sigue no es un artículo de opinión sino una lista, la lista de los cien personajes cruciales de la Historia de España seleccionados desde el exclusivo criterio de su poder. Elaborar un top 100 del poder político español no deja de ser una tarea enfrentada a una dificultad casi insalvable: la de cerrar la lista en un número. Proponemos el cien para que sea suficientemente holgada y porque la centena es cifra redonda y, en sentido estadístico, aclaratoria. Por supuesto, la ponderación de cada época histórica, las dispares condiciones de acceso al poder de las clases sociales, las profundas asimetrías estructurales y constitucionales, y las tan variadas fases de aceleración o estancamiento del tiempo histórico, exigen criterios personales y arriesgados, y hacen de la lista una simple propuesta. Un modesto ejercicio de memoria, sometido a mejor criterio. Cada cuál puede formular su propia lista.

Aun así, si en algunos casos puede resultar dudoso a quién incluir y a quién excluir, en la mayoría de ellos no cabe discusión: los poderosos de España han sido los que han sido. Y han nacido donde han nacido. Y de esto último se trata, de mostrar dónde nace el poder. Visto así, cinco o diez cambios en la lista en nada alteran el resultado. Ni siquiera quince, ni veinte. El personaje poderoso ha tendido a nacer siempre en los mismos parajes, en las mismas regiones, incluso en las mismas ciudades.

Sin embargo, la “democratización” de la autonomía política, el famoso “café para todos”, ha venido a alterar la perspectiva histórica de la opinión pública en cuanto a la existencia de una España castellana y otra España foral. Hasta el siglo XIX estuvo muy claro, pero después de Cádiz (1812) se pretendió borrar el pasado para construir la nación “una y moderna”. La idea se plasmó solemnemente sobre el papel de las constituciones, pero la España del poder siguió naciendo más o menos donde solía. Donde antes. Donde siempre. Los apellidos de las élites y sus lugares de nacimiento no engañan.

La referencia incluye, después del municipio de nacimiento, el reino o región con el nombre con que se los conocía a ese tiempo. Consideramos España como Estado desde la unificación de la corona hispánica en la persona de Carlos V el emperador (Carlos I de España), hace ahora quinientos y un año. Nos ahorramos así un absurdo periplo por los reinos medievales con toda su diversidad política y religiosa, época en la que España, como tal estado, no existía. Consideramos Galicia como Corona de Castilla, puesto que en ella estuvo integrada institucionalmente desde el siglo XIII; mucho antes, por ejemplo, que Granada.

Incluimos también a los monarcas en la lista. De hecho, ellos fueron, hasta Alfonso XIII, la personificación misma de la nación y del poder.

Veamos, pues, la propuesta, con perdón de los entendidos en la materia:

 1. CARLOS I (Gante, Flandes, 1500).

2. Adrian Floriszoon Boeyens / Adriano de Utrecht (Utrecht, Países Bajos, 1459).

3. Mercurino Arborio di Gattinara (Gattinara, Piamonte, 1465).

4. Alfonso de Valdés (Cuenca, Corona de Castilla, 1490).

5. Francisco de los Cobos y Molina (Úbeda, Andalucía, Corona de Castilla, 1477).

6. García de Loaysa y Mendoza (Talavera de la Reina, Corona de Castilla, 1478).

7. FELIPE II (Valladolid, Corona de Castilla, 1527).

8. Fernando de Valdés y Salas (Salas, Asturias, Corona de Castilla, 1483).

 9. Juan Martínez Silíceo (Villagarcía de la Torre, Extremadura, Corona de Castilla, 1486).

10. Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, Gran duque de Alba (Piedrahita, Ávila, Corona de Castilla, 1507).

11. Don Juan de Austria (Ratisbona, Baviera, 1545).

12. Diego de Espinosa Arévalo (Martín Muñoz de las Posadas, Segovia, Corona de Castilla, 1513).

13. Antonio Pérez del Hierro (Valdeconcha, Guadalajara, Corona de Castilla, 1540).

14. FELIPE III (Madrid, Corona de Castilla, 1578).

15. Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma (Tordesillas, Valladolid, Corona de Castilla, 1553).

16. Rodrigo Calderón de Aranda (Amberes, 1576, de padres nacidos en Valladolid, Corona de Castilla).

17. Pedro Franqueza y Esteve, conde de Villalonga, (Igualada, Principado de Cataluña, Corona de Aragón, 1547).

18. Fernando Niño de Guevara (Toledo, Corona de Castilla, 1541).

19. Juan de Ribera (Sevilla, Corona de Castilla, 1532).

20. FELIPE IV (Valladolid, Corona de Castilla, 1605).

21. Baltasar de Zúñiga (Salamanca, Corona de Castilla, 1561).

22. Gaspar de Guzmán y Pimentel, conde-duque de Olivares (Roma, 1587, de la casa de Olivares Medina-Sidonia, Corona de Castilla).

23. Ambrosio de Spínola Doria (Génova, 1569).

24. CARLOS II (Madrid, Corona de Castilla, 1661).

25. FELIPE V (Versalles, Francia, 1683).

 26. Michel-Jean Amelot (París, Francia, 1655).

27. Jean Orry (París, Francia, 1662).

28. Melchor Rafael de Macanaz (Hellín, Corona de Castilla, 1670).

29. Pierre de Robinet (Stenay, Francia, 1652).

30. José de Grimaldo y Gutiérrez de Solórzano (Madrid, Corona de Castilla, 1664).

31. Marie Anne de la Tremoille, princesa de los Ursinos (París, Francia, 1642).

32. Francesco del Giudice (Nápoles, 1647).

33. José Patiño (Milán, Milanesado, 1666).

34. FERNANDO VI (Madrid, Castilla, 1713).

 35. Zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de la Ensenada (Hervías, Castilla, 1702).

 36. CARLOS III (Madrid, Castilla, 1716).

 37. Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache (Mesina, Reino de Nápoles, 1699).

38. Pedro Rodríguez de Campomanes y Pérez (Tineo, Asturias, 1723).

39. Pedro Abarca de Bolea, conde de Aranda (Siétamo, Aragón, 1719).

40. José Moñino y Redondo, conde de Floridablanca (Murcia, 1729).

41. CARLOS IV (Portici, Reino de Nápoles, 1748).

42. Melchor Gaspar de Jovellanos (Gijón, Asturias, 1744).

 43. Manuel Godoy y Álvarez de Faria (Badajoz, Extremadura, 1767).

44. FERNANDO VII (San Lorenzo de El Escorial, Castilla, 1784).

45. JOSÉ I BONAPARTE (Corte, Génova, 1768).

46. Martín de Garay y Perales Martínez de Villela y Franco (El Puerto de Santa María, Andalucía, 1771).

47. Rafael del Riego Flórez (Tuña, Asturias, 1784).

 48. Agustín de Argüelles Álvarez (Ribadesella, Asturias, 1786).

 49. Francisco Cea Bermúdez (Málaga, Andalucía, 1779).

 50. Francisco Tadeo Calomarde (Villel, Aragón, 1773).

51. María Cristina de Borbón Dos-Sicilias (Palermo, Reino de las Dos Sicilias, 1806).

52. Francisco Martínez de la Rosa (Granada, Andalucía, 1787).

53. José María Queipo de Llano, conde de Toreno (Oviedo, Asturias, 1786).

 54. Juan Álvarez Mendizábal (Sevilla, Andalucía, 1790).

55. Baldomero Espartero Álvarez de Toro (Granátula de Calatrava, Castilla, 1793).

 56. Francisco Serrano y Domínguez (San Fernando, Andalucía, 1810).

57. ISABEL II (Madrid, Castilla, 1830).

58. Luis González Bravo y López de Arjona (Cádiz, Andalucía, 1811).

59. Ramón María Narváez y Campos (Loja, Andalucía, 1800).

60. Leopoldo O’Donnell y Jorís (Santa Cruz de Tenerife, Canarias, 1809).

61. Juan Prim y Prats (Reus, Cataluña, 1814).

62. AMADEO I (AMADEO DE SABOYA), (Turín, Piamonte-Cerdeña, 1845).

63. Estanislao Figueras y Moragas (Barcelona, Cataluña, 1819).

64. Francisco Pi y Margall (Barcelona, Cataluña, 1824).

65. Emilio Castelar y Ripoll (Cádiz, Andalucía, 1832).

66. Manuel Pavía y Rodríguez de Alburquerque (Cádiz, Andalucía, 1827).

67. Práxedes Mateo Sagasta (Torrecilla en Cameros, Castilla, 1825).

68. Arsenio Martínez Campos Antón (Segovia, Castilla, 1831).

69. ALFONSO XII (Madrid, Castilla, 1857).

70. ALFONSO XIII (Madrid, Castilla, 1886).

 71. Antonio Cánovas del Castillo (Málaga, Andalucía, 1828).

72. Francisco Silvela y de Le Villeuze (Madrid, Castilla, 1843).

73. Antonio Maura y Montaner (Palma de Mallorca, Baleares, 1853).

 74. José Canalejas Méndez (Ferrol, Galicia, 1854).

75. Álvaro Figueroa y Torres, conde de Romanones (Madrid, Castilla, 1863).

76. Eduardo Dato e Iradier (La Coruña, Galicia, 1856).

77. Juan de la Cierva y Peñafiel (Mula, Murcia, 1864).

78. Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (Jerez de la Frontera, Andalucía, 1870).

 79. José Calvo Sotelo (Tuy, Galicia, 1893).

80. Dámaso Berenguer y Fusté (San Juan de los Remedios, Cuba, 1873).

81. Juan Bautista Aznar-Cabañas (La Coruña, Galicia, 1860).

 82. Niceto Alcalá Zamora (Priego de Córdoba, Andalucía, 1877).

83. Manuel Azaña Díaz (Alcalá de Henares, Castilla, 1880)

 84. Francisco Largo Caballero (Madrid, Castilla, 1869).

85. Diego Martínez Barrio (Sevilla, Andalucía, 1883).

86. Alejandro Lerroux García (La Rambla, Andalucía, 1864).

 87. José María Gil Robles (Salamanca, Castilla, 1898).

 88. Francisco Franco Bahamonde (Ferrol, Galicia, 1892).

89. Ramón Serrano Suñer (Cartagena, Murcia, 1901).

90. Laureano López Rodó (Barcelona, Cataluña, 1920).

91. Luis Carrero Blanco (Santoña, Castilla, 1904).

92. Carlos Arias Navarro (Madrid, Castilla, 1908).

93. JUAN CARLOS I (Roma, Italia, 1938).

 94. Adolfo Suárez González (Cebreros, Castilla, 1932).

95. Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo (Madrid, Castilla, 1926).

96. Felipe González Márquez (Sevilla, Andalucía, 1942).

97. José María Aznar López (Madrid, Castilla, 1953).

98. José Luis Rodríguez Zapatero (Valladolid, Castilla, 1960).

99. Mariano Rajoy Brey (Santiago de Compostela, Galicia, 1955).

 100. FELIPE VI (Madrid, Castilla, 1968).

Se queda uno con algunas dudas, claro. Se deja en el tintero personajes como el doctor Negrín, Casares Quiroga o Jordi Pujol, mientras se pregunta si Estanislao Figueras o Jovellanos fueron realmente hombres “con poder”. Pero cada época tiene su peso y no más, y no puede cerrar el paso a las que vienen a continuación o la preceden. El resultado, en cualquier caso, apenas varía.

Analizando los datos, llama la atención que de los 100 personajes, 20 nacieron fuera de España, con un especial peso en la época “flamenca” de Carlos I y la “francesa” de Felipe V, respectivos introductores de las dinastías. De esos 20, algunos pertenecían a la familia real o a familias castellanas y son extranjeros accidentalmente, como el rey don Juan Carlos I o el conde-duque de Olivares, ambos nacidos en Roma.

De los 80 restantes, vuelve a llamar la atención la muy desigual distribución entre los tres territorios matrices de la España moderna: 71 (88,75%) en la antigua Corona de Castilla; 8 (10 %) en la antigua Corona de Aragón; 0 (0%) en la antigua Corona de Navarra y 1 en Cuba. Si sumamos los castellanos nacidos en los territorios del Imperio, como Rodrigo Calderón u Olivares, concluimos que el 90% de los personajes clave del poder español nacieron en los territorios de jurisdicción u origen castellano.

Distribuyéndolos por las actuales Comunidades Autónomas, resultan 17 nacidos en Madrid (10 de ellos, reyes); 17 en Andalucía; 10 en Castilla-León; 6 en Asturias; 6 en Castilla-La Mancha; 5 en Cataluña; 4 en Galicia; 3 en Aragón; 3 en Murcia; 2 en Extremadura; 2 en La Rioja; 1 en Cantabria; 1 en Baleares; 1 en Canarias; 0 en Navarra: 0 en el País Vasco y 0 en la Comunidad Valenciana.

Se observa también una especial fertilidad para gestar hombres poderosos en algunas provincias. Aparte Madrid (17), Oviedo (6), Cádiz (5), Valladolid (4), Sevilla (4) o Barcelona (4), ésta muy por debajo de su peso específico (como, en general, toda Cataluña).

Pero quizá lo más llamativo es la ausencia absoluta de valencianos, vascos y navarros, comunidades que suman cerca de ocho millones de habitantes, un 16% de la población del país. El caso vasco y navarro puede ser explicado por la foralidad, mantenidos los fueros en la Guerra de Sucesión, confirmados tras el Convenio de Vergara al final de la I Guerra Carlista, y actualizado el sistema de cupo de las leyes paccionadas por la Constitución de 1978. Esto respecto a la vida aparte que puede significar esa foralidad vasca y navarra. Sin embargo, en el caso valenciano, su alejamiento del poder es endémico. Y difícilmente explicable.

Resulta clara la lejanía de la vieja España foral (Navarra, País Vasco, Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares) respecto de las más altas magistraturas del Estado. Tres siglos después de la entrada en España de la dinastía borbónica, dos siglos después de la Constitución de Cádiz, las élites de estos territorios siguen desconectadas de los circuitos del poder. Casi tan desconectadas como bajo la España de los Austrias, donde su ausencia fue casi total. Si un análisis similar se llevara a cabo sobre la composición actual de los más altos cargos de Estado: Gobierno, Administración Central, Judicatura, Policía y Ejército, el resultado no variaría apenas. Para muestra, el reciente mapa que se ha difundido en la red sobre las provincias donde han nacido los ministros de la democracia, o los guardias civiles en activo. Muestra exactamente la misma falta de equilibrio, la misma asimetría, la misma incongruencia entre PIB y detentación del poder político o de la fuerza pública. No son más que datos. Fórmese cada cuál sus opiniones.

Guillermo Colomer

 

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