Funcas rebaja una décima la previsión de crecimiento para 2019, hasta el 2,1%

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  • El deterioro del sector exterior amenaza la sostenibilidad del superávit externo y contrarresta la fortaleza de la demanda interna
  • La desaceleración de la economía dificulta el cumplimiento del objetivo de déficit
  • En 2020 el PIB crecerá un 1,8% y en 2021 se acercará a su potencial de crecimiento, estimado en el 1,7%, lo que dejaría la tasa de paro en el 11,6%

VALENCIAECONÓMICA.- Funcas ha rebajado una décima la previsión de crecimiento de la economía española para 2019, hasta el 2,1%, como consecuencia del deterioro del sector exterior. El dato supone una desaceleración de cuatro décimas respecto al 2,5% de crecimiento del PIB el año pasado -aún estimado pues falta la información del cuarto trimestre- y de casi un punto en comparación al 3% de 2017.

El sector externo detraerá tres décimas de crecimiento por el menor aumento de las exportaciones debido al incierto entorno internacional. Ya en 2018 el sector exterior restó cinco décimas, frente a la ligera aportación positiva en 2017, por la fuerte desaceleración de las exportaciones de bienes y de servicios, turísticos y no turísticos. En la presentación de las previsiones 2019-2021, el director general de Funcas, Carlos Ocaña, se ha referido al desequilibrio entre la evolución del sector exterior e interior y ha señalado que el deterioro del primero supone una “amenaza” para la sostenibilidad del superávit externo que ha acompañado la recuperación de la economía española en los últimos años.

Aunque la demanda nacional mantendrá un ritmo fuerte de crecimiento (2,4% en 2019), sobre todo por la inversión, no compensará la evolución de las exportaciones netas. El resultado es que el superávit externo se reducirá hasta el 0,8% del PIB este año y podría caer al 0,5% en 2021. “Todas las recesiones anteriores han venido precedidas por un fuerte deterioro de las cuentas externas”, explica la nota de previsiones.

La ralentización de la economía dificultará el cumplimiento de los objetivos de déficit. “Las hipótesis presupuestarias conducen a un aumento de la recaudación superior al ritmo de crecimiento de la economía, mientras que el gasto lo haría ligeramente menos. Este contexto facilitaría la reducción del déficit, hasta el 2,1% del PIB, seis décimas menos que en 2018, si bien todavía superaría el objetivo del 1,3%”, ha advertido el director de Coyuntura de Funcas, Raymond Torres.

En las primeras previsiones para este periodo, Funcas estima que la desaceleración se mantendrá al menos hasta 2021, año en el que la economía española se acercaría a su potencial de crecimiento, 1,7%, desde el 1,8% estimado para 2020. La cifra todavía será suficiente para reducir la tasa de paro hasta el 11,6%, nivel ligeramente superior al de 2008. Este año el desempleo bajará hasta el 13,9% y en 2020, al 12,7%. La deuda pública alcanzaría el 93,6% del PIB a finales de 2021.

Reformas

La clave para mejorar la posición exportadora española y evitar una desaceleración acusada de la economía es el aumento de la productividad, lo que conlleva la aplicación de una agenda de reformas. Para Funcas, las principales pasan por mejorar el funcionamiento del mercado laboral reduciendo la temporalidad en el empleo, promover la inversión en nuevas tecnologías, innovación y educación y equilibrar el sistema de pensiones.

En un escenario de reformas implementadas de manera sostenida hasta 2025, que conlleva un aumento gradual de la productividad a tasas próximas a las de Alemania y Francia, el potencial de crecimiento de la economía española sería dos décimas superior al que provocaría la perpetuación del statu quo. Además, las reformas permitirían mantener un sólido superávit externo. Sin reformas, este desparecería en 2025. Ese mismo año, la tasa de paro se situaría cerca de un punto por debajo del escenario central.

El principal riesgo es la amenaza exterior, que se concreta en las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, las dos primeras economías del mundo, el resurgimiento de medidas proteccionistas que debilitan el comercio internacional, el Brexit y el impacto de las subidas de tipos por parte de la Reserva Federal en las economías emergentes más expuestas al endeudamiento en dólares, especialmente Argentina y Turquía.

Estos factores provocarán una ralentización de la economía internacional, incluida la europea, según muestran la mayoría de indicadores de sentimiento económico, confianza de consumidores y producción industrial. En consecuencia, las previsiones de crecimiento para la zona euro se han revisado hasta el 1,4% en 2019, dos décimas menos que en el anterior escenario.

 

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