¿Quién se encarga de buscar la viabilidad de la empresa cuando está en concurso de acreedores?

¿Quién se encarga de buscar la viabilidad de la empresa cuando está en concurso de acreedores?

VALENCIAECONÓMICA.- El concurso se define como un proceso de ejecución colectiva tendente a que un conjunto de acreedores cobren de un deudor (mercantil o no), que no puede hacer frente a las deudas por falta de liquidez. Este proceso debe producirse de forma ordenada y llega hasta la liquidación de los activos del deudor (empresario o no).

La primera reflexión al respecto es que la definición del concurso dista bastante de lo que se produce en la realidad, ya que, por lo general, la mayoría de los acreedores no cobran NADA de las resultas de este proceso ejecutivo y colectivo.

La segunda es que la mayoría de las empresas que presentan concurso (por no decir la práctica totalidad), acaban en un proceso de liquidación y de cierre.

Así pues, tenemos dos problemas graves que genera el concurso; uno el que no cobren los acreedores y el otro que la empresa acabe por desaparecer.

El problema legal

Resolver un problema empresarial con técnicas legales (de forma exclusiva), comporta por lo general muchos inconvenientes. Imaginemos que a un enfermo queremos aplicarle técnicas de sanación legales. Bien, puede que sea un éxito legal, pero yo preferiría no verme obligado a pasar por este trance.

Las empresas son centro de producción de bienes o de servicios, llevar a estas organizaciones económicas al extremo de estar tuteladas en términos legales por todo bagaje, no parece muy apropiado. Lo normal es que se produjera un mix entre la tutela legal y la viabilidad empresarial.

La viabilidad empresarial

Una de los aspectos importantes que son requeridos cuando se presenta un Concurso de Acreedores, es que se adjunte a la propuesta un proyecto de viabilidad empresarial. A la vista de los resultados, se diría que los intervinientes carecen, en la práctica totalidad de los casos, de un mínimo criterio sobre cómo sustentar un proyecto de viabilidad empresarial.

No es éste un aspecto menor. En mi opinión es un aspecto claramente principal, el más importante, del que la Ley se ha olvidado. Parece un tanto irónico que el legislador se haya olvidado de un aspecto fundamental. Como diría alguno, para este burro no hacen falta alforjas.

Si de algo podemos alardear en este país es de un cuadro importante de profesionales que están preparados para llevar a cabo un proyecto de viabilidad y de ponerlo en práctica. Por qué se ha olvidado el legislador de este aspecto básico y elemental.

El resultado

Si nos atenemos a los resultados de los procesos concursales, el resultado no puede ser más desesperanzador, la mayoría de las empresas desaparecen y la mayoría de los acreedores no cobran. Si habláramos en términos médicos, diríamos que la operación ha sido un éxito y que el paciente lleva el ojo en la mano. Por lo que podemos apreciar en nuestra vida diaria, la mayoría de las empresas desaparecen, los empleados se quedan en la calle y los acreedores quedan como acreedores por el resto de los días. Desesperanzador

La crónica de una muerte anunciada

Dejando de lado los procesos concursales de empresarios que falsean las cuentas que se presentan al concurso, los que las maquillan (no pocos) y los que presentan el concurso cuando la empresa está en franca descomposición (cosa que la Ley no contempla), nos encontramos con una situación bastante peregrina: créditos contra la masa, los que aparecen después de ser admitido el concurso. Son los que cobran. Aquí se hace necesario destacar los ingentes gastos de la administración del concurso, los gastos legales y los gastos de tramitación del proceso. En algunos casos son costes millonarios que, a simple vista, parecen desproporcionados.

¿Quién tutela efectivamente la empresa? Parece una cuestión decisiva. De facto, es el administrador concursal el que dicta lo que puede hacerse (y la forma) y lo que no.

Y volvemos a la cuestión inicial. ¿Quién se encarga de buscar la viabilidad de la empresa? Esto que debería ser la cuestión básica a tenor de lo legislado, pasa a ser una cuestión intrascendente.

Esperemos que el futuro nos traiga un cambio (muy profundo) en la gestión, tramitación y concepción de los procesos concursales, porque la actual mecánica ha comportado la ruina de muchas empresas y que se haya producido una caída de empresas en cadena como consecuencia de los impagos irrecuperables que se han producido de forma generalizada en las empresas concursadas.

Benjamín Maceda López

Benjamín Maceda

Doctor en Economía por la Universidad de Valencia.
Profesor de la Facultad de Economía.
Directivo (financiero/general) de varias empresas de diferentes sectores durante 35 años. En la actualidad asesor experto de empresas (proyectos de viabilidad y re-estructuración).

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