Velarte plantea el reto de un envase que alargue la vida útil de sus productos hasta un año

;De izquierda a derecha Jesús Pérez, director del Clúster, José María Salvador, Account Manager de Fina Flexible Packaging & Innovation, José Selma, Marketing Manager de Velarte, Santiago Salvador, Director general de Fina Flexible Packaging & Innovation, y Francisco Ortega, presidente del Clúster.

;De izquierda a derecha Jesús Pérez, director del Clúster, José María Salvador, Account Manager de Fina Flexible Packaging & Innovation, José Selma, Marketing Manager de Velarte, Santiago Salvador, Director general de Fina Flexible Packaging & Innovation, y Francisco Ortega, presidente del Clúster.

VALENCIAECONÓMICA.- Velarte, compañía dedicada a la fabricación y distribución de ´rosquilletas´ y snacks horneados, ha planteado ante las empresas asistentes a los desayunos del Clúster de Innovación en Envase y Embalaje su reto en cuanto a packaging. Éste pasa por un envase que respete las características organolépticas de su producto para que permanezca crujiente, pero dentro de una atmósfera inerte, y que a la vez alargue su vida útil hasta 12 meses, sin dejar de ser atractivo para el consumidor.

En la actualidad, la compañía que nació en el año 1969, y ya está presente en mercados europeos, cuenta con una facturación exterior del 25% y necesita alargar la vida útil de su producto hasta los 12 meses para poder “cruzar el charco”, según ha puntualizado el Marketing Manager de productos Velarte, José Manuel Selma, en este desayuno.

Lo 6 meses con los que la empresa trabajaba hasta ahora “son suficientes para mercados como el nacional o el europeo, pero no nos permiten dirigirnos hasta América”, ha subrayado José Manuel Selma.

El desayuno, en el que han participado más de 20 empresas del sector del envase y embalaje, ha sido patrocinado por la compañía Fina Flexible Packaging & Innovation, dedicada a ofrecer soluciones personalizadas en huecograbado y flexografía a empresas de alimentación y otros sectores.

Bandejas de cartón

Además, el Marketing Manager de productos Velarte ha explicado que “tenemos otro hándicap con nuestro embalaje y es que al utilizar atmósfera inerte, el packaging pierde atractivo de cara al consumidor”.

Y en la actualidad, ha explicado, las personas, al fin y al cabo, compramos envases, no productos, porque comemos por la vista. Todo lo que está bien presentado y comunica bien, venderá mejor”.

Desde Velarte, han hablado de otra de las soluciones en packaging que se han tomado para preservar las roturas de sus productos con un grado muy elevado de fragilidad. En este caso, primero se optó por la creación de una bandeja de pulpa de caña de azúcar, que procede de un origen mucho más natural, y daba un aspecto más rústico al producto.

Sin embargo, finalmente, la compañía optó por la creación de esta bandeja en cartón, ante las pocas empresas que realizan embalaje con este material.

La compañía, que trabaja con un producto poco conocido fuera de Valencia, como son las rosquilletas, utiliza otras denominaciones como “snack horneado” para las fronteras exteriores. Además, el 80% de su innovación tecnológica es interna.

Conservantes naturales

Fruto de ella, han logrado, en su búsqueda y obsesión por la calidad, mejorar la textura de sus productos y hacerlos más crujientes con una receta mucho más natural, libre de emulgentes. De este modo, han añadido un producto que  procede de una fuente natural pero logra que los ‘snacks horneados’ permanezcan más tiempo en mejores condiciones.

En este mismo sentido, el Marketing Manager de productos Velarte ha explicado que, dentro de su gama Premium han apostado por las innovaciones anteriormente expuestas y la fusión de culturas gastronómicas. Así, han creado ‘Snackium’ con algas, pipas y quinoa, y, en breve, con avena y sal y pimienta.

Velarte es una compañía especializada en la fabricación y distribución de rosquilletas y ´snacks horneados´ que tiene sus orígenes en el año 1969. En este momento, Enrique Velarte fundó la empresa, convirtiéndose en pionero en la industrialización de las “rosquilletas y saladitos”. En 1999 se traslada a su actual sede ubicada en Catarroja (Valencia), y en 2001 invierte 600.000 euros en la renovación de sus sistemas para la mejora productiva.

En la actualidad, tiene una capacidad productiva de 15Tm/día, elaborando más de 40MM de paquetes al año. La empresa está formada por un equipo humano de más de 100 personas y distribuye sus productos en los principales canales, exportando el 25% de la cifra de negocio.

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